Wednesday, November 13, 2013

La Proliferación del Buen Café (parte 2): Stumptown Coffee Roasters

por Benjamín Nava
En esta segunda entrega les recomendamos Stumptown Coffee Roasters.


Establecida en Portland desde 1999, rápidamente se ubicó como una de las compañías que buscó revolucionar la industria. Desde el principio procuró refinar el paladar de su clientela ofreciendo granos y mezclas de gran calidad. Para lograrlo, entabló una estrecha relación con sus proveedores, pagando precios por arriba de lo establecido a los productores de café.

Su fama se extendió más allá de Oregon y fue hasta 2009 que abre su primer café en Nueva York, adjunto al Ace Hotel en Broadway y la calle 29. 






Para Stumptown, el café es cosa seria y se aprecia no sólo en las bebidas. También en todos los detalles que acompañan la experiencia de tomar un buen café:  la maquinaria, el decorado, hasta la indumentaria de los baristas. Rápidamente se colocó como uno de los cafés más populares en la zona: su proximidad al lobby del hotel lo hacía ideal para juntarse con amigos por las tardes o para citas breves en horas de oficina.



El segundo café abre en Mayo de 2013 al norte de Washington Square. Localizado en la calle 8 y Macdougal, en este café encontrar mesa y asiento disponible es cosa de suerte. Al igual que en el primero, los detalles son exquisitos: las lámparas, el papel tapiz, y el mobiliario.




Esta locación cuenta con lo que denominan "Brew Bar" adjunto al café. Aquí se puede disfrutar de distintas variedades de café mediante otros métodos de preparación: Chemex, BeeHouse, prensa francesa, sifón o el sistema Aeropress.




Stumptown Coffe Roaster también ofrece cafe de grano para llevar. Su mezcla para espresso y la más conocida es la "Hair Bender". Curiosamente, toma su nombre del salón de belleza "The Hair Bender", que existía antes en el local original del primer café de Stumptown en Portland. 

También existen granos de origen único: Guatemala, El Salvador, Costa Rica, Ethiopia, Kenia e Indonesia. 


Stumptown Coffee Roasters es una excelente alternativa para degustar café de alta calidad.


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Friday, November 8, 2013

Ten Bells: Un Bar Discreto y Agradable

por Benjamín Nava.

Ten Bells es uno de esos lugares que no dice mucho a simple vista.




Pero esta joya escondida en el Lower East Side es uno de los mejores lugares al que uno puede acudir en ocasiones especiales. Es ideal para disfrutar un buen vino y pasar un rato agradable: ya sea solo, en una cita romántica o para celebrar acompañado de amigos.

Sobre la calle Broome entre Orchard y Ludlow, Ten Bells lleva desde 2008 ofreciendo tapas y una muy buena selección de vinos y licores. Pero la atmósfera es lo que hace a Ten Bells un lugar especial. Con doble entrada, el bar de mármol blanco le da toda la vuelta al lugar. En sus paredes de ladrillo cuelgan un par de pizarrones con el menú de tapas y bebidas. La iluminación es tenue y acentuada con algunas lámparas. Todo el techo es de metal, dándole una apariencia de que lleva muchísimos años ahí. Al fondo hay 4 mesas altas comunales.






Además de las tapas, se ofrece una buena selección de quesos y carnes frías para acompañar el vino y diariamente hay ostiones frescos. 


En el fondo del local, su salón con una gran mesa comunal, lo hace ideal para ir en grupo. Pensando en esto, Ten Bells ofrece vino en botellas tamaño magnum (litro y medio) y Jeroboam (tres litros). 




Pero no todo es vino. Su selección de cerveza es también selecta, donde se ofrece entre otras Alhambra, de España, Duvel de Bélgica y Orion, cerveza japonesa tipo lager a base de arroz.



Ten Bells es un lugar que se ha convertido en uno de mis favoritos. Vengan y les aseguro que pasarán un rato agradable.




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Wednesday, November 6, 2013

Fusión: Má Pêche y el Milk Bar

por Raquel Bierzwinsky

Ningún chef es más celebrado en Nueva York por elevar el nivel de la comida asiática y sus fusiones que David Chang. La mente detrás del imperio Momofuku nos ha presentado con distintos giros y mezclas que otros tratan de imitar.  Má Pêche, ubicado en la W56th Street a un lado del hotel Chambers (y sólo 3 cuadras al norte del MoMa), es otro de sus experimentos.

Como buen restaurante del grupo Momofuku, la decoración es sencilla y casi austera, siguiendo el principio de que la experiencia es la comida en sí y no tanto el lugar. Y con el enfoque en la comida, por supuesto que no sería restaurante de David Chang sin sus famosos pork buns en el menú. Estos han llegado a provocar tanta euforia, que conozco gente que los pide como entrada, postre y para llevar a su casa (en una misma sentada!). Para aquellos que no comen o no son tan favorables a la carne de cerdo, los buns de pescado no son mala opción, aunque vienen preparados en una salsa a base de mayonesa que les dan un sabor y textura muy distinto (y no salsa Hoisin como los de cerdo). Má Pêche es de esos restaurantes donde los platos fuertes son muy superiores a las entradas (si, si, con excepción de los pork buns, ya sé). Y definitivamente el menú para lunch es algo distinto al menú de la cena. Para entradas ligeras en ambos menús, la ensalada de brócoli, preparada con pasas, seaweed frito y un spread de brócoli es una excelente opción. La ensalada friseé es una alternativa ligera, especialmente comparada con los shrimp balls, los cuales pecan de un exceso de limón y sal.

Ensalada de Brócoli

Siendo que el restaurante se especializa en comida asiática, es bastante raro encontrar en el menú la opción de lamb/chicken and rice, el cual es un platillo que se sirve principalmente para grupos y únicamente previa reservación.  Y digo raro porque es un platillo 100% mediterraneo: pollo frito (preparado primero sous vide) y/o espaldilla de cordero preparada al confit y después rostizada, con arroz al azafrán, garbanzo, pita y acompañamientos como chutney de mango y berenjena. Pero bueno, funciona y no he visto a nadie quejarse. Al contrario.

Para platillos individuales, unas de las estrellas del menú son sus noodles. El ramen con carne de pato o pollo es el platillo perfecto para una tarde lluviosa y fría.  Los noodles con cordero, servidos con un huevo poché, col, cebollín y una pasta picante - que deben ser mezclados para conseguir el efecto completo del platillo -, resultan en una combinación que balancea el sabor del cordero (que a ratos puede ser pesado, aunque no en este caso) con un toque picante y el sabor de los noodles acrecentado por la mezcla con el huevo (o sea, están buenísimos).

Noodles con Cordero

Los spicy roasted rice cakes, básicamente gnoccis de arroz preparados en una salsa de ragú de carne mezclada con tofú, espinaca (water spinach) y chile, se merecen mención honorífica. Y tanto delicioso sabor agridulce les va a dar mucha sed, así que pídanse una botella de sake, que en mi opinión es el mejor acompañamiento para este tipo de comida.

Rice Cakes

Para limpiar el paladar de la combinación de sabores agridulces y picantes, David Chang ha tenido a bien incorporar a este local una sucursal del famoso Milk Bar de Christina Tosi, socia repostera del chef.  El concepto de Milk Bar es muy sencillo y completamente diferente: preparar postres con mezclas extravagantes que aluden a nuestra infancia y que no encontraremos en una clásica patisserie. Galletas de corn flakes con malvavisco, helado soft serve de cereal (Yum!), galleta de "composta" hecha de todo lo que les sobró en la cocina (y créanme, sabe muy bien), el pastel de "cumpleaños" con crema, galletas y chispas de colores, el "crack pie" (por adictivo), el "candy bar pie" (una locura) y las trufas de pastel, pequeñas bombas con sabores que varían desde pastel de zanahoria, pumpkin pie, pretzel, apple pie, German dark chocolate y mint cookies & cream, según la temporada del año y el antojo de las reposteras. Y para todos quienes de niños (y quizás adultos también) nos encantaba acabarnos el cereal y después tomarnos la leche que quedaba en el plato, su sueño se ha hecho realidad. Milk Bar vende botellas con leche de cereal! Y leche de pretzel y de fresa. ¿Rico? ¿raro? ¿ambos? 

Candy Bar Pie & Pumpkin Pie

Ojo, si tienen antojos dulces, Milk Bar tiene tres sucursales en Manhattan (East Village, Midtown y Upper West Side) y dos en Brooklyn (Williamsburg y Carroll Gardens).

Así que si están por Midtown Manhattan y tienen hambre, no duden darse una vuelta por Má Pêche y el Milk Bar para recoger unos buns, un heladito de cereal o un crack pie!



Tuesday, October 29, 2013

La Proliferación del Buen Café (parte 1): La Colombe

por Benjamín Nava

Desde hace ya algunos años, Nueva York dejó de ser la ciudad en donde se tomaba café en Starbucks. En algún momento llegaron a ser más de 200 locales en la zona metropolitana. Afortunadamente, mientras más crecía la cadena de la sirena, más locales independientes comenzaron a abrir por todos lados, especialmente en Manhattan, donde hay una saturación de Starbucks mayúscula.


En esta primera entrega de la proliferación del buen café, les presentamos La Colombe.




Desde sus inicios en Philadelphia en 1994, La Colombe fue consolidando su excelente mezcla de granos en los mejores restaurantes de Nueva York y Philadelphia. Tuvieron la audacia de entrar en el territorio de Illy y arrebatarle la supremacía que tenía dentro de la industria restaurantera. Chefs de la talla de Daniel Boulud, Eric Ripert y Georges Perrier fueron los primeros en ofrecerlo en sus afamados restaurantes. Uno podía coronar una cena suculenta con un exquisito café de La Colombe en Daniel de Boulud, Le Bernardin de Riper y en el difunto Le Bec Fin de Perrier en Philadelphia.


Hasta 2007, La Colombe contaba con sólo un par de cafés propios en Philadelphia. Fue en 2008 que llegó a Nueva York para abrir su primer local en el 319 de Church St. esquina con Lispenard St. en TriBeCa.



Desde el comienzo, La Colombe evitó la parafernalia y las opciones interminables que se venían ofreciendo en otros lugares. No hay menú. No hay saborizantes extras. No hay leche de soya.  Vamos, ni siquiera hay baño ni señal de internet. Éste es un lugar donde exclusivamente se va a tomar buen café.



Las opciones de bebidas se limitan a lo tradicional: café regular, café americano (espresso rebajado con agua) espresso, macchiatto, cortado o gibraltar (como ellos lo llaman), capuccino, latte y café helado (café regular, hielo y un shot de espresso). Igualmente ofrecen su mezcla especial de cafe helado embotellado.



Por un tiempo fui gran fan del latte. Pero últimamente prefiero un café americano sin azúcar. A lo mejor es la edad, o la evolución de mis gustos, prefiero dejar el latte para una ocasión especial.  Si planeo pasar más tiempo de lo que dura el americano, pido un gibraltar, que lo sirven en vaso de vidrio.

Aunque La Colombe ofrece distintas mezclas de café en grano,  sólo 3 de las variedades se ofrecen en los cafés para bebidas preparadas: Corsica para café regular.  Nizza se utiliza para espresso. Finalmente la descafeinada es Montecarlo. 



El café en TriBeCa no es grande. Tiene menos de diez mesas, dos máquinas de espresso. Con dos puertas, una por Lispenard y la principal por Church, el tránsito de gente hace que el café se sienta de mayor espacio de lo que realmente es. Otra de las particularidades de La Colombe es su vajilla. Utilizan platos y tazas italianas pintadas a mano. Azules o Rojas dependiendo del local. 


Además del local en TriBeCa, le siguieron dos cafés en Manhattan  (NoHo y SoHo). Mi favorito sigue siendo el de TriBeCa. Aunque hay mucha gente por las mañanas, la mayoría de la gente pide su café para llevar. Así, algunas mesas están libres para poder pasar un rato agradable, leyendo un buen libro, o sólo para mirar a la gente que viene y va. Todo esto mientras se saborea un delicioso café.


La Colombe no sólo está disponible en sus locales propios. Existen distintas cafeterías independientes que ofrecen café de La Colombe en sus locales como Saturdays Surf NYC. (www.saturdaysnyc.com)






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La Época de Oro de la Hamburguesa

por Raquel Bierzwinsky

Para abrir esta primera edición del blog, celebramos a la reina de la cocina americana. ¿Qué simboliza más la cultura norteamericana que una hamburguesa?! El gringo ama la hamburguesa como los mexicanos los tacos... y la verdad es que nosotros también! Y para aquellos que comparten nuestro amor, desean simplemente explorarlo o reencontrarse con una vieja amiga que abandonaron, Nueva York les dará muchas razones y oportunidades para enamorarse de la hamburguesa. 


En los últimos años, hemos visto que, indudablemente, la hamburguesa se ha puesto de moda. Los días en que McDonald's era la mejor o única opción han quedado muy, muy atrás. Estamos en la época dorada de la hamburguesa en los EUA y, en particular, en NY. Cada semana se abren nuevos "burger joints" que ofrecen rangos muy amplios en variedad, sofisticación, creatividad y calidad de las hamburguesas. Desde la hamburguesa clásica a la parrilla del Corner Bistro hasta la hamburguesa con trufa blanca (por solo $55!) de Burger & Barrell. Y como hay mucho que abarcar, este será un tema recurrente al que daré su merecido respeto en varias columnas en un futuro.

Por hoy nos enfocaremos en en unas cuantas de mis favoritas.Me parece justo comenzar con la cadena neoyorkina de Danny Meyer que ha elevado la noción de "fast food": Shake Shack.Con su ubicación original en Madison Square Park, Shake Shack cuenta el día de hoy con 5 restaurantes adicionales en Manhattan: UWS, UES, Theatre District, Grand Central Station y Battery Park City (y para los amantes del béisbol, la única razón por la cual ir a CitiField a ver a los Mets).


La belleza de esta hamburguesa es el sabor clásico con la calidad de los productos. Toda la carne es 100% Angus, sin hormonas ni antibióticos. Al ver inicialmente las hamburguesas de Shake Shack, no parecerían nada especial, pero les aseguro que la explosión de sabor en la boca de la mezcla de los ingredientes perfectos hace de estas hamburguesas una experiencia inolvidable.  El menú ofrece varios tipos a elegir, empezando por la ShackBurger sencilla con uno o dos patties de carne, con o sin queso y, acompañada de lechuga y jitomate, como dios manda. El pan que la completa es firme, pero suave, y aunque tirándole a lo delgado, balancea a la hamburguesa.


ShackStack con malteada de chocolate

Y combinada con una de las decadentes malteadas del restaurante (mi favorita, peanut butter, seguida por chocolate) podría uno pensar que está en el cielo. Y para aquellos que gustan de las verduras, la ShoomBurger de portobello, solita o combinada con carne (ShackStack), es la puritita felicidad.

Umami Burger, la primera sucursal de esta cadena de California, ha abierto sus puertas recientemente en Greenwich Village. Les advierto, estas hamburguesas están taaaaan buenas, que pueden encontrar colas de hora y media. Pero que no cunda el pánico, en el ínter pueden darse una vuelta por Washington Square Park o el Village y hacer hambre! Porque la hamburguesa lo vale. En particular la hamburguesa con aoli y queso de trufa, conocida como la Truffle Burger. Wow, wow y más wow! El bollo, preparado en el mismo restaurante, es perfecto. Al tomarlo en tus manos se ajusta a tus dedos con sus suavidad y consistencia y, verán que después de la primera mordida, tendrán que pausar para dejar que su cuerpo se ajuste al bombardeo sensorial que ese primer bocado les provocará.

Media a la izquierda es la Truffle Burger y la media a la derecha es la Classic

Algunos dicen que son los otros ingredientes especiales los que hacen la hamburguesa en Umami Burger tan buena, pero para mí es la carne la estrella del show; cocinada y sazonada verdaderamente a la perfección.
La Cali Burger es la versión más clásica, con lechuga, queso y cebollas caramelizadas. The Original, con sus hongos shiitake, cebollas caramelizadas y un fino crisp de queso parmesano, o la Hatch Burguer, con distintos tipos de chiles, también valen mucho la pena. Y dicen por allí las malas lenguas que la nueva 5 Spice Duck Burguer está para los cuates.
Y para terminar con broche de oro, aquellos que no pueden perderse el postre, no dejen de probar el sandwich de peanut butter con chocolate...digo, porque si ya se comieron 700 calorías en una hamburguesa, ya qué más son 500 decadentes calorías más!

Finalmente, si son fanáticos de las trufas blancas de Alba y no quieren perder una oportunidad que solo está disponible por unos meses al año, no se pierdan, por la módica suma de $55, la hamburguesa con trufa blanca que el chef Josh Capone ofrece en Burger & Barrell. Cuidado, no la confundan con la "truffle burger" que sirven en su menú normal. La white truffle burger no está en el menú, así que tendrán que preguntar por ella. La clave del sabor de esta hamburguesa es la combinación entre el queso robiola y las (muy) finas rodajas de trufa blanca importada desde Italia. Si tienen el dinero y el antojo, definitivamente vale la pena!
B&B white truffle burger con queso robiola y finas rodajas de trufa de Alba

Así que, amigos carnívoros, residentes de la Gran Manzana o de visita por la misma, hagan hambre y vayan por su hamburguesa!